miércoles, 20 de julio de 2011

SPANKING


Los azotes o palmadas en las nalgas son una forma de castigo muy antigua. En la actualidad esta práctica se ha hecho un hueco en el erotismo y las técnicas amatorias, se trata del spanking.

El spanking puede traducirse como azotamiento y es una técnica que utilizan muchas parejas en los preliminares como parte del erotismo durante el sexo. Existen casos en que esta práctica se convierte en un a especie de culto o rito, con sesiones que pueden duran alrededor de una hora en donde todo queda reducido a un solo de nalgadas.

Se debe diferenciar entre el spanking y las diferentes formas de sadomasoquismo. El azotamiento sólo dura un par de minutos y en ningún caso eclipsa el placer sexual puro, el que se genera con la penetración o estimulación de los genitales.

¿Por qué se da esta práctica?

Pues para aumentar el caudal erótico y de sensaciones dentro del acto sexual, cuando es una práctica esporádica y alternada. Pero cuando nos referimos a los casos que llegan durar varios minutos donde el sexo puro pasa claramente a segundo plano, ya podemos estar hablando de un fetichismo exacerbado.

Los roles

En el spanking intervienen, normalmente, dos personas: la que da los azotes (spanker) y la que los recibe (spankee). Aunque el primer artículo es masculino y el segundo femenino, los roles son perfectamente intercambiables, es decir que cualquiera de los dos, hombre o mujer, puede ser parte activa o pasiva del spanking. Aunque en el 90% de los casos, la mujer es la palmoteada, por eso algunas pueden encontrar esta práctica un tanto machista. Por su parte, las defensoras y súbditas de esta práctica sexual, dicen disfrutar del spanking y lo encuentran tremendamente placentero.

La técnica

Los azotes en las nalgas son un método muy efectivo para alcazar el orgasmo durante el acto sexual, siempre que se sepa aplicar la técnica. No se trata de agarrar a manotazo limpio a la pareja, ni tampoco de acariciarla, es un término medio y el dominio de la técnica consiste en práctica. Aquí la mujer marca la pauta, ella debe saber precisarle al hombre cuál es el momento justo en que quiere que de inicio el spanking y al mismo tiempo regular la intensidad del mismo ya que es fácil que ella de unos gritos, ante lo cual el hombre podría dar marcha atrás cuando es precisamente lo que la mujer no quiere en esos momentos.

Para que el spanking sea placentero y no una forma de tortura a manotazo limpio se deben establecer unas señales, que serán muy útiles a la hora de indicar el nivel de intensidad o la voluntad de detener el juego. La práctica del spanking es versátil y puede ser efectuada simplemente con las manos o, echar mano de otros accesorios como látigos o varillas, incluso otras parejas optan por toallas mojadas ya que esta técnica no deja marcas en el cuerpo.

Por otra parte, algunas parejas utilizan el spanking como vía para marcar a su pareja, es decir, como simbolismo de posesión y fidelidad. Y es que dentro del spanking encontramos técnicas auxiliares como el tirón de los cabellos al tiempo que se nalguea, los rasguños en distintas partes del cuerpo o simplemente los fuertes apretones de otras tantas zonas del cuerpo. En suma, se trata de un estilo salvaje de tener sexo como mucha de las películas del cine erótico han mostrado en más de una ocasión. Sin embargo, la línea que lo separa del sadomasoquismo puede ser muy delgada y la pareja no experimentada o que no goza de comunicación y respeto, podría degenerar fácilmente en prácticas humillantes. En este sentido, es inevitable que se relacione el spanking con el sadomasoquismo. La diferencia radica en el grado de intensidad de los azotes y en los roles, no hay un dominado y un dominador, no son roles fijos.

Finalmente decir que, el spanking, puede realizarse en varias posiciones, siendo la más clásica la posición de rodillas con los brazos como apoyo. Casi todas las variantes se derivan de esta posición, incorporando sillas, almohadillas o simplemente una pared como soporte frontal para la spankee. Entre las posiciones en las cuales no hay penetración, la posición más clásica sería con el spanker sentado y la spankee tumbada sobre su regazo.

Fuente: ibagueactiva.com, educasexo.com

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