lunes, 11 de julio de 2011

DOMINANTES Y SUMISOS

Una persona Dominante es aquella que desea educar,  dirigir y controlar la vida de aquella o aquellas personas que Le concedan dicha potestad y que se siente realizado y pleno al llevar a cabo dicha tarea.
Una persona sumisa es aquella que desea entregar su vida en manos de Otra a la que concede el derecho de que la guíe y la lleve hasta  en el menor de los detalles de la misma; es evidente que el hecho de señalar que estas personas se sientan plenas en este tipo de realidad vital es algo casi superfluo.
Dicho esto lo primero que deseo es negar la máxima  que confunde a las personas sumisas con las personas dependientes; las personas sumisas son personas emocionalmente y psíquicamente estables, libres y con capacidad de darse de forma plena y total mientras que las personas dependientes lo que temen realmente es quedarse solas y entienden que su objetivo vital es aferrarse a una persona que las de seguridad y estabilidad, estando dispuestas, por ello, a dar, de forma aparente, todo lo que sea preciso pero no por mor de sentirse plenas sino por el hecho de no sentirse solas y abandonadas.

Quizá la mayor diferencia es la forma en la que enfocan su vida ambos tipos de personas pues unas saben que encontrarán su plenitud en la entrega y el servicio mientras que las otras lo encuentran en la realidad de la compañía y la seguridad que sienten al hallarse acompañadas.
Considero que las personas que nos encontramos en esta experiencia vital somos aquellas que seguimos los dos principios básicos en los que se asienta este tipo de relaciones (reitero, bien de forma constante bien solo en momentos o situaciones dadas); estos dos principios son los siguientes:
“Yo mando y tu obedeces”
“tu propones, Yo dispongo”
Estos dos principios nos indican que el peso de las decisiones recaen en una de las personas que conforman la relación mientras que las demás deben aconsejar, apoyar, indicar, criticar con el fin de que la decisión que se tome por parte de la persona Dominante sea lo más acertada posible.
Es, para Mi, evidente que entre este tipo de personas no puedo encontrar a aquellas que tienen todo tasado y fijado de antemano.
Podría parecer que al decir esto Yo rechazo el Consenso como una de las formas básicas de funcionamiento cambiándolo por la Aceptación como espíritu fundamental.
Nada más lejos de Mi intención pero sí decir que según avanza la confianza y el conocimiento de las personas más disminuye la necesidad de estar consensuando cada una de las actividades y hechos mientras que aumenta la confianza en la aceptación de que la decisión que tomará la persona Dominante será la acertada y acorde a las capacidades de la persona sumisa.
Considero que está muy claro que una persona sumisa es una persona fuerte, libre y decidida que sabe lo que desea y, además, que eso que desea es servir y entregarse a una persona Dominante que la guíe y la omplemente.
Por otro lado, las personas Dominantes deben ser personas con una personalidad fuerte y que también saben lo que desean. Para poderlo conseguir lo primero que deben tener es un fuerte autocontrol pues solo aquellas personas que consiguen controlarse a ellos mismos son capaces de controlar a los demás. Esta característica es, una de las que apenas se suelen expresar.
Quizá sea así porque la consideramos como algo innato; el caso es que gracias a ese autocontrol se sabe hasta dónde y cómo podemos llegar. Será la característica que permita hacer ver a la persona sumisa que no solo sabemos lo que se quiere sino que poder ver la capacidad al servicio de lograrlo.
En fin, como resumen diré que considero que los practicantes de la D/s somos personas de personalidad asentada que sabemos que nos sentimos completos al dirigir, educar y controlar la vida de otras personas (las personas Dominantes) o al entregar nuestra vida y nuestros deseos sometiéndolos a los de otra persona (las personas sumisas).

Texto tomado de CUADERNOS BDSM. no. 15

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